viernes, 16 de marzo de 2012

El Caá Porá




Es un fantasma en el mito guaraní. Vaga por los montes y es el amo de los animales, protegiéndolos de los cazadores, a quienes procura desgracias. A veces se le ve montado en un pecarí o bien andando, apoyado en un bastón y fumando en una pipa hecha con una tibia y una calavera. Se alimenta de los animales heridos mortalmente y también de personas.
Hay otra versión del mito en la que Caá Porá es una mujer, dueña también de los animales, una especie de Diana. Esta mujer protege de los cazadores a sus animales, dispersando a los perros a garrotazos, pero cuando un cazador le gusta y le cae bien, le ayuda en la caza, facilitándole los medios para cobrar la pieza.
Hay otra versión del mito, según la cual Caá Porá puede aparecer como una mujer hermosa y desnuda, que causa la locura de los hombres que se aventuran en el interior de la selva.
Actualmente en Argentina se conoce como Caá Porá a una yerba mate. Esta “yerba linda” en el lenguaje guaraní fue considerada en su cultura como un regalo divino, alimento, medicina y medio de adivinación.
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 (Resumen libre de las distintas versiones del Caá Porá según la leyenda guaraní) 

lunes, 5 de marzo de 2012

Zeus


CELOSA


Hera, la esposa de Zeus era tan celosa que perseguía constantemente a las múltiples amantes de su marido. Sabido y proverbial es el insaciable apetito sexual que éste tenía.
La diosa Leto, cuando quedó embarazada de los gemelos Apolo y Artemisa, sufrió persecución inmisericorde por parte de Hera, al enterarse ésta  de que era obra de Zeus. Prohibió que fuera acogida en lugar alguno y la pobre Leto, tuvo que refugiarse en la isla flotante  Ortigia.
Otras dos amantes de Zeus, Calisto e Io fueron víctimas también de los celos de Hera y fueron transformadas en un oso y una vaca respectivamente.
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DISFRAZADO


Zeus gustaba de disfrazarse y tomar aspectos diferentes para seducir a sus amantes.
Para seducir a Alcmene, Zeus tomó el aspecto de su esposo Anfitrión y engendró al héroe Heracles.

Para seducir a Europa, Zeus se convirtió en toro.
Encerrada Danae en una cámara de bronce, Zeus descendió a ella en forma de lluvia de oro y quedó embarazada de Perseo.
Para seducir a Semele, Zeus se disfrazó de un simple mortal.
Zeus se enamoró de Leda, bella esposa del rey de Esparta, Tindareos. Un día, Zeus vio a Leda junto a un río y se acercó a Leda bajo la forma de un cisne. Al ver Leda que un águila perseguía al cisne, cogió al cisne en sus brazos. Leda ha sido la única humana que puso un huevo. De este huevo nació Helena y los gemelos Cástor y Pólux. Al final Leda terminaría suicidándose.
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TINAJAS

 En las puertas de su palacio, tenía Zeus dos tinajas, una que contenía el bien y otra el mal. Cuando nacía un mortal, Zeus solía darle un poco de cada una, pero de vez en cuando se distraía y sólo le daba de una de las dos y el mortal salía completamente bueno o completamente malo. Cuentan que sus distracciones dando sólo de la tinaja del mal, eran más frecuentes.

domingo, 26 de febrero de 2012

La dama del abanico



¿Cuánto tiempo estarías dispuesta a esperar al amor de tu vida? ¿Qué harías si finalmente él no volviera o en el peor de los casos te dieran la noticia “ha muerto”? Dicen que solamente se ama una vez en la vida, y que por amor se estaría dispuesto a hacer el más grande de los sacrificios hasta esperar por años aunque esa espera finalmente resultara inútil.

Hoy leerás la historia de una mujer que se quedó esperando eternamente a su amado eternamente he dicho porque aun sigue vagando allí por el lugar donde se diariamente se veía con su amado y que por una razón que aquí conocerás fue conocida como: La dama del abanico.

Sucedió hace mucho tiempo que un día llegó a vivir en las tierras de Durango Don Luis Romero del Real y Camargo, aristócrata de abolengo con su esposa y sus tres bellas y virtuosas hijas, educadas en los buenos principios de la época.

La menor de ella de nombre Ana Luisa, era una linda muchacha de agradable figura y devota cristiana, pasaba la mayor parte de su tiempo en la catedral de la ciudad de Durango, ayudando a los necesitados así como bordando primorosos manteles.

Un día mientras caminaba por la calle principal, tropezó accidentalmente de frente con un joven militar, miembro del ejército conservador.

Los manteles planchados y recién almidonados que llevaba la jovencita volaron por los aires, ella yacía sobre el piso con su manta enredada en la cabeza.

Al darse cuenta de lo sucedido el militar de nombre Juan Luis Terreros, se disculpó una y mil veces con la joven y cuando la ayudo a levantarse al contemplar el rostro de Ana Luisa quedó profundamente enamorado de ella.

Ella también al ver la gallardía del militar enfundado en su uniforme galoneado notó como resaltaban sus varoniles facciones no pudo menos que sonrojarse.

A partir de entonces los jóvenes pasaron días inolvidables, aquellas tardes idílicas quedaron guardadas para siempre entre ellos ya que ella lo esperaba al pie de la entrada de la catedral, moviendo continuamente su abanico como señal de que estaba comprometida.

Trascurrieron los meses llenos de dicha y felicidad para la pareja, hasta que Juan Luis tuvo que partir con su regimiento al campo de batalla, antes de marcharse le juró amor eterno a su amada.

El tiempo pasó y Ana Luisa contaba ya con 47 años, cuando una tarde recibió una carta, fechada 18 años atrás, una carta que sobrecogió su corazón llenándolo de dolor.

En ella se le comunicaba que por encontrarse junto a unas minas en pleno campo de batalla, el general Juan Luis Terreros y Mendoza, había muerto.

Las esperanzas que hasta entonces abrigara el corazón de aquella mujer de pronto se marchitaron hasta derrumbarse por completo, la flama que había mantenido encendida desde hacia 20 años el gran amor que sentía por el militar, de pronto una cruel ráfaga de viento gélido la convertía en cenizas e hizo pedazos su corazón para siempre.

Tomó la ya amarillenta y apolillada carta y la estrujo contra su pecho, entro en su casa... se puso su rebozo y se dirigió hacia la catedral a partir de entonces nunca más se le volvió a ver, nada más se llegó a saber de ella.

Sólo que ese no fue el final de la historia… sucede que hasta el día de hoy hay quienes aseguran que por las noches más calurosas de la región, se ve a través de los ventanales a una hermosa dama deambular por los pasillos, corredores y campanarios de la catedral moviendo continuamente su abanico… en señal de que esta comprometida.

Alondra

foto del cuadro: La dama del abanico de Diego de Silva y Velázquez; (Sevilla, 1599- Madrid, 1660) Pintor español

martes, 14 de febrero de 2012

La rodillona



Muchas veces es confundida con una bruja por su aspecto. Es una  mujer anciana, canosa y despeinada, con un solo diente, ojos enrojecidos, nariz afilada y rostro arrugado. Su característica más relevante, sin embargo, es que tiene unas enormes rodillas que le molestan para andar, de ahí el nombre de “rodillona”.
Suele aparecerse en los caminos o sentada en el borde de los barrancos. Lo que más le gusta es asustar a los amantes solitarios y retirados en los campos y bosques; pero es ella quien se asusta cuando oye llorar a un niño o cuando se encuentra con una mujer embarazada. 

Leyenda colombiana

martes, 31 de enero de 2012

Cronos, padre de Zeus


 Cronos, habiendo sido advertido por el oráculo de que uno de sus hijos lo destronaría, para que no se cumpliera tal oráculo, iba devorando a sus hijos a medida que su esposa Rea los tenía. Cuando nació el sexto, que era Zeus, Rea pensó en una astucia y habiéndole dado a luz de noche y en secreto, le llevó a Cronos una piedra envuelta en un pañal y Cronos la devoró creyendo que era un niño. Rea confió al niño a los curetes y a las ninfas en una cueva de Creta y su nodriza fue la cabra y ninfa Analtea que le dio su leche. Además fue alimentado con miel que las abejas de Ida destilaban expresamente para él.

Reparto del poder


Cuando Zeus llegó a la edad viril pidió consejos a Metis para ver cómo podría hacerse con el poder que ostentaba su padre Cronos. Metis le facilitó una droga que administró a Cronos y éste devolvió a los hijos que había devorado. Con la ayuda de todos sus hermanos vueltos a la vida, Zeus atacó a Cronos y a los titanes a los que venció después de diez años de lucha.

Contó con la ayuda de los cíclopes y de los hecatonquiros que por consejo de Gea había liberado previamente del Tártaro donde Cronos los había encerrado. Para ello dio muerte a  su guardiana Campe. Entonces los cíclopes dieron a Zeus el trueno y el rayo que habían forjado, a Hades dieron el casco mágico que hacía invisible al portador y a Poseidón el tridente. Con estas armas los dioses vencieron a Cronos y titanes y se repartieron el poder a suertes. Poseidón se quedó con el mar, Hades el  mundo subterráneo y Zeus el cielo y la preeminencia sobre el cosmos.

Metis 


Era una ninfa de mar que se veía acosada continuamente por Zeus. Metis huía de Zeus cambiando muchas veces de forma, pero de nada le valió, porque al fin Zeus consiguió hacerle el amor.
Cuando se enteró Gea, la diosa de la tierra, pronosticó que Tetis daría a luz primero a una niña y luego a un niño que se convertiría en rey de los cielos. Temiendo Zeus que esto fuera verdad, se comió a Tetis y al nonato. Cuando llegó la hora del parto, Prometeo partió de un hachazo el cráneo de Zeus, de donde salió completamente armada una niña que se llamó Atenea.