miércoles, 8 de julio de 2015

El Kelpie



También llamado “caballo acuático en la mitología celta”, es el espíritu del agua, que vive en los lagos y que, unas veces toma la forma de caballo con crines de junco y otras la forma humana, tanto de hombre como de mujer.
Es siempre un espíritu maligno. Cuando toma la forma humana, se aparece a los caminantes, trata de ganar su confianza y termina arrojándolos al agua. Cuando toma la forma de caballo, sea blanco o negro, invita al viajero a montar sobre su grupa, para, en un galope desenfrenado, lanzarse a la parte más profunda del lago. Una vez allí, el Kelpie devora al jinete, dejando únicamente sus entrañas. Se dice de él que tiene preferencia por los niños.
En la mitología escocesa, el Kelpie suele tomar la apariencia de una mujer hermosa, que seduce a los Hombres y que se oculta en el agua, manteniendo solo lo ojos sobre la superficie.
La leyenda cuenta que si alguien logra pasar al Kelpie una brida por la cabeza, éste se vuelve manso.

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miércoles, 24 de junio de 2015

DIONISO (Baco)

Dios del vino, de la vid  y del teatro.
Era hijo de Zeus y de la princesa humana Sémele.
Semele quiso que se le apareciera Zeus en toda su gloria, pero cuando lo hizo, la luz cegadora que rodeaba a Zeus la mató. Zeus sacó a Dionisio del vientre de Semele y lo introdujo dentro de su propio muslo hasta que nació.
Hera, celosa de este amorío de su esposo Zeus, ordenó a los titanes que se llevaran al hijo, Dioniso, y lo despedazaran. Así lo hicieron, pero una de las titánides que era abuela del niño, se apiadó de él y lo recompuso.


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imagen: www.mi-web.org

jueves, 18 de junio de 2015

La diosa Tiamat



En la cultura babilónica destaca un poema épico, llamado “Enûma Elish” que habla de sus héroes mitológicos y, entre ellos, de manera especial de la diosa Tiamat.
Tiamat  sería el mar, el agua salada, principio femenino, que junto con el sol (Apsu), significarían el principio de todo. De la unión de los dos nacieron Marte y Venus. El dios de la magia dejó en sopor a Apsu y Tiamat, enfadada, creó junto con su amante, el demonio Kingu, una legión de demonios.
Cuando los dioses decidieron conceder todos los poderes a Marduk éste dejo a Tiamat con la boca abierta mediante un vendaval y le lanzó un flecha dentro del estómago. Tiamat quedó partida por la mitad, creándose el cielo de su parte superior y, de su parte inferior, la tierra.



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martes, 9 de junio de 2015

DEMÉTER Y PERSÉFONE



Secuestro

Deméter, hija de Cronos y Rea, era la diosa de la tierra, de las plantas y de la agricultura.
Tuvo un romance con Zeus y tuvo a Perséfone. Perséfone era muy bella, pero estaba demasiado ocupada en ayudar a su madre para pensar en el amor.
Hades, hermano de Zeus, se enamoró de Perséfone y quiso llevársela con él a los infiernos. Un día Perséfone estaba sembrando flores y Hades abrió un agujero delante de ella por el que salió a la superficie y la raptó.


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Solución

Deméter, desconsolada, buscó a su hija por todo el mundo, lo cual hizo que descuidara el cuidado de las plantas de la tierra que empezaron a secarse y a morir.
Zeus, que no quería que los humanos murieran por falta de alimentos, medió ante su hermano Hades  y negoció con él la siguiente solución: Perséfone estaría seis meses ayudando a su madre a cultivar la tierra y otros seis con Hades  en los infiernos. Así se hizo. Esto dio origen a que en la tierra hubiera invierno, muerte temporal de las plantas y, coincidiendo con la vuelta de Perséfone a la tierra, se originara la primavera y el verano.



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viernes, 29 de mayo de 2015

La flor de Lirolay


Este era un rey ciego que tenía tres hijos. Una enfermedad desconocida la había quitado la vista y ningún remedio de cuantos le aplicaron pudo curarlo. Inútilmente habían sido consultados los sabios más famosos. Un día llegó al palacio, desde un país remoto, un viejo mago conocedor de la desventura del soberano. Le observó, y dijo que sólo la flor de Lirolay, aplicada a sus ojos, obraría el milagro. La flor del Lirolay se abría en tierras muy lejanas y eran tantas y tales las dificultades del viaje y de la búsqueda que resultaba casi imposible conseguirla.
Los tres hijos del rey se ofrecieron para realizar el viaje. El padre prometió legar la corona del reino al que conquistara la flor de Lirolay.
Los tres hermanos partieron juntos. Llegaron a un lugar en el que se abrían tres caminos y se separaron, tomando cada cual el suyo. Se marcharon con el compromiso de reunirse allí mismo el día en que se cumpliera un año, cualquiera que fuese el resultado de la empresa.
Los tres llegaron a las puertas de las tierras de la flor de Lirolay, que daban sobre rumbos distintos, y los tres se sometieron, como correspondía, a normas idénticas.
Fueron tantas y tan terribles las pruebas exigidas, que ninguno de los dos hermanos mayores las resistió, y regresaron sin haber conseguido la flor.
El menor, que era mucho más valeroso que ellos, y amaba entrañablemente a su padre, mediante continuos sacrificios y con gran riesgo de su vida, consiguió apoderarse de la flor extraordinaria, casi al término del año estipulado.
El día de la cita, los tres hermanos se reunieron en la encrucijada de los tres caminos. Cuando los hermanos mayores vieron llegar al menor con la flor de Lirolay, se sintieron humillados. La conquista no sólo daría al joven fama de héroe, sino que también le aseguraría la corona. La envidia les mordió el corazón y se pusieron de acuerdo para quitarlo de en medio.
Antes de llegar al palacio, se apartaron del camino y cavaron un pozo profundo. Allí arrojaron al hermano menor, después de quitarle la flor milagrosa, y lo cubrieron con tierra.
Llegaron los impostores alardeando de su proeza ante el padre ciego, quien recuperó la vista así que pasó por los ojos la flor de Lirolay. Pero su alegría se transformó en nueva pena al saber que su hijo había muerto por su causa en aquella aventura.
De la cabellera del príncipe enterrado brotó un lozano cañaveral. Al pasar por allí un pastor con su rebaño, le pareció espléndida ocasión para hacerse una flauta y cortó una caña.
Cuando el pastor probó de modular en el flamante instrumento un aire de la tierra, la flauta dijo estas palabras:
No me toques, pastorcito,
ni me dejes de tocar:
mis hermanos me mataron
por la flor de Lirolay.

La fama de la flauta mágica llegó a oídos de Rey que la quiso probar por sí mismo; sopló en la flauta, y oyó estas palabras:

Mo me toques, padre mío,
ni me dejes de tocar;
mis hermanos me mataron
por la flor de Lirolay.

Mandó entonces a sus hijos que tocasen la flauta, y esta vez el canto fue así:

No me toquen, hermanitos,
ni me dejen de tocar;
porque ustedes me mataron
por la flor de Lirolay

El pastor les llevó al lugar donde había cortado la caña de su flauta y les mostró el cañaveral. Cavaron al pie y el príncipe salió vivo, desprendiéndose de las raíces.
Descubierta toda la verdad, el rey condenó a muerte a sus hijos mayores. Pero el joven príncipe, no sólo los perdonó sino que, con sus ruegos, consiguió que el rey también los perdonara.
El conquistador de la flor de Lirolay fue rey, y su familia y su reino vivieron largos años de paz y de abundancia.

 imagen: gid-peru.org
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He transcrito esta leyenda tal y como la encontré en la red. Es una leyenda conocida en la práctica totalidad de las regiones argentinas, cambiando únicamente el nombre de la flor en los distintos lugares donde se cuenta: Lirolay, Ilolay, Lirolá, Liolá o también, “La flor de la Deidad”.

domingo, 10 de mayo de 2015

Dioses romanos y sus homólogos griegos



El homólogo griego del dios romano de la curación, Esculapio, era Asclepio.
El del sol, Febo, era Apolo.
El del vino, Baco, era Dionisio
Ceres, la diosa romana de la cosecha era la griega Deméter.
El homólogo griego del dios romano del amor, Cupido, era Eros.
Diana, la diosa romana de la caza, era la griega Artemisa.
Juno la consorte de Júpiter, era en Grecia Hera, consorte de Zeus.
Júpiter, el supremo dios romano, ya hemos dicho que en Grecia fue Zeus.
Marte, el dios romano de la guerra tuvo a Ares como homólogo en Grecia.
Mercurio, el dios romano de los negocios, era Hermes en Grecia.
Minerva, la diosa romana de la sabiduría, era Atenea en Grecia.
Neptuno, dios romano del mar, fue en Grecia Poseidón.
La diosa romana del amor, Venus, tuvo en gracia su homóloga en Afrodita.
La diosa del hogar en Roma fue Vesta y en Grecia Hestia.

Vulcano, el dios romano del fuego, en Grecia era Hefesto.

lunes, 27 de abril de 2015

La pincoya





Según la mitología de Chiloé, La Pincoya es una joven rubia, salida del mar y vestida de algas. Danza en la playa y con su baile indica a los marineros si la temporada de pesca será abundante o no. Acude en auxilio de los náufragos para rescatarlos o pera llevarlos al buque fantasma de los hombres que nunca abandonarán el mar. A veces, se deja ver en las rocas de los acantilados, peinando su larga cabellera.
Era hija de Millalobo, rey del mar, y de la Huenchula, que había sido raptada para hacerla su esposa. Huenchula llevó un día a sus padres la bebé Pincoya. La niña estaba cubierta con una manta, para que no la viera ningún mortal, ya que de lo contrario se convertiría en agua. Huenchula dejó que sus padres tocaran y escucharan los balbuceos y risas de la niña, pero no dejó que la vieran.
Los padres de Huenchula no pudieron resistirse y, en ausencia de ésta, levantaron la punta de la manta para ver a la niña. Cuando Huenchula volvió, la niña se estaba disolviendo, convirtiéndose en agua clara. Cogió el agua, la llevó hasta el mar y llorando nadó hasta donde estaba su marido. Éste la consoló,  le hizo mirar hacia atrás y Huenchula vio a su hija crecida de golpe y convertida en una bella adolescente. Desde entonces, por medio de su hija La Pincoya,  Millalobo ofrece peces y mariscos a los marineros chilotes y los auxilia en sus naufragios en el mar.


(Resumen personal de varias versiones recogidas de la red)